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Puntatarima

45. Sobrevivimos

Ya estoy de vuelta en Murcia después de haber pasado un fin de semana agradable acompañado de amigos.

Las pozas para bañarse cojonudas, tanto las “Cascadas de Calomarde” como el “Molino de San Pedro”, aunque como es normal con el agua un poquito fría, más bien congelada.

Llegado el momento y tras introducir parte del cuerpo en las frías aguas, cuando solo habían transcurrido 30 segundos con los pies sumergidos, sufrías de hipotermia en los miembros inferiores y pasado el minuto, comenzabas a tener los primeros síntomas de congelación.

Pero que más da, si ya estabas allí, pues valor y al agua, a nadar un poquitín y a aclimatar  el cuerpo… A decir verdad en estas aguas no entras en calor ni de coña, más de uno puede confirmar mis palabras con algún comentario.

Pero no todo fue bañarse, porque allí estaba Teruel en plenas fiestas, mira que yo no las conocía, ¡menudo fiestón! Para que me entendáis algunos, era como un bando de la huerta en una ciudad más pequeñita y con las peñas dando vueltas con su banda tocando por toda la zona festiva de la ciudad.

Desde la “Plaza del Torico” y todas las calles cercanas pertenecientes al casco antiguo estaban repletas de gente eternamente alcoholizadas y bailando los grandes hits del verano, que allí por cierto van con algunos años de retraso a tenor de lo escuchado en alguna de esas barras instaladas en pleno casco urbano con la música a todo gas.

Cual fue nuestra sorpresa cuando escuchamos al mítico “Paco Pil”, pensábamos que habíamos vuelto 15 años atrás y que estábamos en el colegio. Muchísimas canciones de nuestra época “Bugatti” sonaron en Teruel, aunque no me acuerdo de los nombres, si sé que alguna tenía baile propio, como después lo tuvieron la “Macarena”, las “Keptchup” o “Coyote Dax”. Podéis imaginaros el espectáculo de un grupo de murcianos dando la nota.

Pero sin duda, lo mejor ha sido el reencuentro con mis viejos amigos, aquellos que ves de vez en cuando y no sueles poder compartir esto momentos de soledades varoniles y reír hasta la saciedad de anécdotas pasadas, que por cierto algunas de ellas las vivimos hace unos seis o siete años por las mismas calles de Albarracín que este fin de semana nos han visto pasear.

Después de lo compartido, vuelvo a mis pensamientos de antaño en los que pensaba que un viajecico de amigos, sin las parientas que coarten el buen rollo, se hace necesario en nuestras vidas para que los lazos de amistad no terminen por desgastarse.

Es una pena que algunos se quedaran en Murcia y no pudieran acompañarnos por tierras turolenses, aunque nos acordamos de ellos y los tuvimos bastante presentes  en nuestros recuerdos.

El caso es que donde hay un grupo de amigos se suele sobrevivir a todo, incluso a las superticiones porque un 7-7-07, siete amigos anduvieron por las calles de Teruel sin que el torico y las mujeres acabaran con la amistad que los une. 

P.D.1.Las fotos son de Rosa, la fotógrafa intrépida que formó parte de la expedición de los 7.

P.D.2.Como es normal fotos de la fiesta de Teruel no hay, en estas ocasiones la cámara mejor dejarla en casa.

P.D.3 Esperemos que no sea la última del verano, todavía nos queda otra donde espero no falte nadie.

2 comentarios

puntatarima -

Ya te digo, esa escena la tengo grabada en mi memoria. La multitud se tiraba por la camiseta azul.
Yo creo que el Laja se creía Paco Pil en pleno concierto.

Repetiremos fijo.

RA -

Ole y ole!!! Este viaje hay que repetirlo aunque na mas que sea por recordar al laja lanzando mi camiseta, quijoputa, ggg.

Un peazo abrazo