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La vida misma

6.Entierro de la Sardina

6.Entierro de la Sardina

   Este año, tras muchos de ausencia desde que era pequeño, he vuelto a contemplar el “Entierro de la Sardina” al completo. Me consiguieron un sitio para poder disfrutar de todo desde la Gran Vía de Murcia, en una tribuna situada estratégicamente para lo que allí luego se cuece.

   Volví a recordar aquellos tiempos de la niñez, cuando disfrutaba con la familia esos momentos de gran diversión. Recuerdo mirar orgulloso a mis padres y hermanos por haber conseguido un balón para el peque de la casa, ¡hay que ver cómo pasa el tiempo!

   Volviendo al desfile, he de decir que aunque yo puedo ver todos los preparativos debajo de mi casa, no es lo mismo que ver el desfile in situ. Van pasando por el recorrido diferentas bandas de música de la tierra tocando los grandes hits para las fiestas, también se disfruta de otras del extranjero, a cual más variopinta, además de múltiples grupos de animación, orquestas y de trajes de carnaval impresionantes, como el de la musa de Tenerife por su espectacularidad y belleza. Aunque para bellezas, las más esperadas por todos, sobre todo para maridos y niños, no pueden ser otras que no sean las brasileñas a pecho descubierto, hay que ver los ojos de algunos como se salen de la órbita ocular cuando intentan perseguir con la mirada esos movimientos de cadera que provocan fuertes mareos a quien intenta seguirlos.

   Tras ellas comienza el verdadero “entierro”, las carrozas de los sardineros. Debo decir que no recordaba yo lo divertido que llegaba a ser. No paras de gritar para que te tiren un juguete del todo a cien, por no comentar las peleas con los vecinos de asiento para coger uno de ellos. Cuando te hacías con uno, levantas las manos como si de un trofeo del “pichichi” de la liga se tratara.

   Es curioso lo que dan de sí nuestras fiestas, son únicas, aunque lo verdaderamente increíble es que hacer con tanto juguete inservible cuando los llevas a casa, habrá que dárselos al cuñado pequeño, al vecino con nietos o a los peques del barrio, siempre será mejor eso que tener un chisme más por en medio.  

5.Otras fiestas

5.Otras fiestas

   No vayamos a pensar que lo mencionado ayer sobre nuestro querido “Bando”, es sólo autóctono de nuestras fiestas, porque esa clase de animales los hay en todas y en gran cantidad.

   O me van a decir a mi, ¿qué no hay bebidas durante los San Fermines? Más grave aún si cabe, ya que luego vemos a cada uno corriendo delante del toro que sabemos que muy abstemios no van que digamos y luego, pasa lo que pasa.

  Por no decir de las fiestas paralelas que se forman en la fallas, ¿acaso es mentira?, miles de personas de fiesta con evidentes signos de embriaguez.

   ¿Y en las cruces de Granada? Sabido es de todos como preparan un sitio para que se realice lo que se denomina el “macrobotelleo”.

   Vamos que la sociedad española está dividida entre aquellos que quieren preservar las costumbres y tradiciones, y otros que utilizan el día como excusa para “darse una buena fiesta”.

   Yo soy partidario de juntar las dos cosas, siempre desde el punto de vista del civismo, conociendo nuestras tradiciones y las razones por las que se celebran fiestas tan señaladas, porque si no tendremos que hacer con todas las fiestas, lo que ayer escribí sobre el “Bando de la Huerta”.

4.Bando de la Borrachera

4.Bando de la Borrachera

   Los murcianos estamos plagados de fiestas, pero una especial es el “Bando de la Huerta”, aunque podríamos ir pensando en cambiarlo de nombre.

   Los jóvenes, entre los que yo me encuentro hemos cambiado las naranjas y limones de la tierra, por el ron añejo y el whisky extranjero, hay que ver en estos tiempos modernos lo que da de si la huerta.

   Menos mal que nos queda el desfile, que únicamente lo ven grandes y pequeños, porque lo que es gente de mi edad, años arriba o abajo, están en el jardín poniéndose finos o de bar en bar copa en mano y haciendo movimientos de cadera comos si estuvieran bailando, aunque verdaderamente estén intentando no caer al suelo.

   A veces no se dan cuenta de lo que se están perdiendo de nuestras fiestas, ese gran momento gastronómico que es estar con la morcilla en una mano y en la otra el trozo de pan reglamentario para la degustación, y entre bocado y bocado una buena “cervecica”  para acompañar. Eso sí que es una buena fiesta saludable y muy recomendable.

   Y luego pasa lo que pasa, vienen a visitarnos los de la tele para que nos vea toda España y en vez de ver el buen ambiente del desfile, con sus caballos y asnos,  enseñan otro tipo de animales más humanos que van haciendo sus necesidades en cada esquina y con evidentes rasgos de embriaguez.

   Como no pongan remedio a este mal, en un tiempo no muy lejano tendremos que cambiar el nombre al “Bando de la Huerta”  por “Bando de la Borrachera”

3.Viajes mañaneros

   Si el viaje de camino al trabajo, de por sí ya es jodido, pues ganas las justas, y quién diga lo contrario miente, os animo a todos a que le suméis las obras del "puerto de la cadena", hacen el camino más divertido si cabe.

   ¡Quién me iba a decir a mí que el día que decidieron ampliar un carril más la carretera de mi camino al trabajo, me iba a provocar tantos cambios de humor!

   Ahora me tengo que levantar antes, salir corriendo sin desayunar y coger el coche diariamente con la incertidumbre de si hoy llegaré al trabajo a tiempo o tarde.

   Es el gran dilema de las obras en las vías transitadas por miles de vehículos con conductores estresados que circulan a horas punta hacia el curro. Por el camino, te da tiempo a fijarte en todos los conductores, no se suele ir a más de 40Km/h, te fijas en las caras y algunas son un poema. Podemos encontrar a conductores que reflejan el enfado contenido y que lo suelen pagar a golpes con el volante, otros que suelen ir resoplando en cada parada, luego encontramos los que parecen ir dormidos todavía, bostezando sin parar y de vez en cuando algún que otro feliz como si no fuera con él el atasco, aunque supongo yo que será los que salen de trabajar después de una noche movida, porque si no, no me lo puedo explicar.

   El caso es que me quedan un par de años de disgustos mañaneros, así que alguien me explique, cómo se pueden tener ganas de trabajar después de un viaje en coche tan divertido.

2.¡Trabajar!

   Hay que ver lo poco que nos gusta trabajar a los españoles, más bien diría, a todo ser humano con un poco de raciocinio. Siempre puede haber pequeñas excepciones, como aquellos orientales, sí, esos japonesitos que se ven por la tele estresados por el trabajo y cuando no, están cámara en mano fotografiando todo aquello que sobresale de la normalidad.

   Bueno, volviendo al tema que me ocupa, creo que sólo hay una cosa que nos guste a los españoles menos que trabajar: "que nos recuerden que hay que hacerlo." Si no que se lo digan a ese tipo impecable donde los haya, trabajador añejo que automáticamente hace día tras día, año tras año la misma labor, ¡a ese se lo vas a decir!, ¡pues lo llevamos claro!

   El caso es que al español no le gusta que le manden, hay tantos jefes como personas. Somos de la creencia de que lo estamos haciendo bien antes que de pensar que no hacemos nada. Pero bueno, siempre habrá personas para recordarnos nuestras faenas y después de mucho refunfuñar optamos por trabajar.

   Así, que llego a la conclusión de que aunque no nos guste que nos recuerden nuestros menesteres diarios, si no fuera así, ¡decirme a mi quién iba a trabajar en este país!