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2.¡Trabajar!

   Hay que ver lo poco que nos gusta trabajar a los españoles, más bien diría, a todo ser humano con un poco de raciocinio. Siempre puede haber pequeñas excepciones, como aquellos orientales, sí, esos japonesitos que se ven por la tele estresados por el trabajo y cuando no, están cámara en mano fotografiando todo aquello que sobresale de la normalidad.

   Bueno, volviendo al tema que me ocupa, creo que sólo hay una cosa que nos guste a los españoles menos que trabajar: "que nos recuerden que hay que hacerlo." Si no que se lo digan a ese tipo impecable donde los haya, trabajador añejo que automáticamente hace día tras día, año tras año la misma labor, ¡a ese se lo vas a decir!, ¡pues lo llevamos claro!

   El caso es que al español no le gusta que le manden, hay tantos jefes como personas. Somos de la creencia de que lo estamos haciendo bien antes que de pensar que no hacemos nada. Pero bueno, siempre habrá personas para recordarnos nuestras faenas y después de mucho refunfuñar optamos por trabajar.

   Así, que llego a la conclusión de que aunque no nos guste que nos recuerden nuestros menesteres diarios, si no fuera así, ¡decirme a mi quién iba a trabajar en este país!

1.Convocatoria de Jesús

1.Convocatoria de Jesús

   Llega Miércoles Santo, el día amanece despejado y un grupo de "moraos" comienzan su caminar en la mañana "colorá" para convocar a Murcia al traslado del Nazareno, que vuelve a su casa para salir en procesión la mañana más hermosa del año.

   Se concentran en su Iglesia mayordomos y cofrades músicos ante sus imágenes tan veneradas, que año tras año el pueblo murciano está impaciente de contemplar por las calles nazarenas de nuestra ciudad el Viernes Santo. Mientras, una capilla se encuentra vacía esperando que vuelva su dueño, Jesús el Nazareno.

   Suenan las bocinas y los primeros toques de los tambores destemplados hacen resonar los ecos del pasado en la la Iglesia Privativa de Jesús. Comienza el anuncio a Murcia de que los "moraos" saldrán a la calle el Viernes Santo con los primeros rayos de luz.

   La convocatoria "morá" empieza su caminar y su primera parada la realizan ante la puerta de San Antolín para convocar a este barrio nazareno y honrar a su Cristo del Perdón, que muerto en su cruz sale a las calles en la noche del Lunes Santo impregnándolas de color magenta. Proseguimos el camino en busca de la Esperanza de vida y nos adentramos en los muros de la Iglesia de San Pedro. Hacemos sonar los toques de la burla y mostramos nuestro amor al Cristo de la Esperanza y a su Madre Dolorosa, que llora a los pies de la cruz la muerte de su hijo.

   Dejamos atrás la orilla izquierda del río para cruzar el Puente de los Peligros y nos adentrarnos en el barrio de la Sangre, donde los balcones presentan sus mejores galas para contemplar a su Cristo. La Iglesia del Carmen, espléndida, espera que dé comienzo la representación de los momentos de la Pasión en la calle en cada uno de sus tronos. Inquietos, miran al cielo para que Murcia pueda recoger la sangre que derrama  por su costado su Cristo, mientras en la mañana un grupo de moraos mostramos nuestra devoción al Cristo "colorao".

   Continuamos el camino anunciador de la llegada del Viernes Santo por las calles de Murcia. Visitamos el Ayuntamiento, el Palacio Episcopal, las casas de antiguos mayordomos, las Anas y acudimos al encuentro con Nuestro Padre Jesús para acompañarlo en su peregrinar a casa dejando atrás sus queridas Agustinas, que lo han acogido durante unos dias para darle culto en la intimidad y así  prepararlo para que en la mañana del Viernes Santo luzca maravilloso por Murcia.

   Salimos a las 12:00 de las Agustinas para recorrer los escasos metros que nos separan de nuestra Iglesia, la calle se inunda de color "morao" y junto a las bocinas y tambores suena el Himno Nacional en honor a nuestro titular, comienza a caminar y cientos de personas nos acompañan de vuelta a casa. Él nos mira con la expresión de dolor que refleja su rostro y nos habla a cada uno en nuetros corazones, nos hace recordar el amor que nos dió y, de este modo, junto a Él entramos en Jesús y mientras la Capilla de Canto nos deleita con sus voces, Nuestro Padre Jesús comienza su descanso para que el Viernes Santo pueda cargar con la cruz y realizar la Vía Dolorosa por las calles de Murcia otro año más.